viernes, 10 de enero de 2014

Temperatura de color sobre una escultura blanca





Dormitorio, fotografía de la serie Espacios blancos de L. Baroja exhibida en la muestra Espacios del colectivo Photoeremu en octubre de 2011 en el Centro I. Aldekoa de Vitoria Gasteiz

La iluminación es más compleja de lo que uno piensa.
H. P. Horst




Siguiendo a R. Yot podemos afirmar que, aunque la mayoría de las fuentes de luz presentan algún tipo de color, nuestro cerebro es especialista en filtrar esos tonos. Esto es así porque el cerebro humano ajusta automáticamente la percepción del color a las características de las distintas fuentes luminosas (Lovell, Zwahlen y Folts, 1998, pág. 236).

Nos dice Yot que “la forma más evidente de demostrar este hecho es ajustar el equilibrio de blancos de una cámara digital a luz diurna. Se trata de un ajuste neutro que se encargará de reflejar los colores reales de la escena.” (Yot, 2011, pág. 17). Y este es, precisamente, el planteamiento del ejercicio voluntario sobre temperatura de color que hemos realizado con los siguientes parámetros: el mismo motivo ha sido fotografiado sin modificar el WB de la cámara, fijo en 5.500K (luz de día). La medición ha sido realizada midiendo correctamente la exposición de la luz y con un diafragma f:11. Se ha mantenido siempre la distancia entre la cámara y el motivo.

A continuación se presentan las fotografías obtenidas, según la respectiva fuente de luz. Todas ellas están tomadas al lado de la ventana de una cocina para que, dado que una de las fuentes propuestas era la luz fluorescente de cocina, hubiera que mover al mínimo el escenario. Únicamente se cambió éste en el caso de la luz halógena para aprovechar los focos del techo de un pasillo. Esa es la razón por la que la dirección de la luz es cenital en esa fotografía -y en la mencionada del fluorescente-, mientras que en todas las demás ha sido lateral (derecha para las que provienen de una fuente natural e izquierda para las iluminadas con incandescente y bajo consumo cálida). Las fotos fueron tomadas en dos sesiones diferentes para distinguir la luz de un mediodía soleado y de un mediodía nublado.


1.    Luz natural, soleado al amanecer




2.    Luz natural, soleado al medidía




3.    Luz natural, soleado a media tarde




4.    Luz natural, soleado al anochecer




5.    Luz natural, nublado al mediodía




6.    Luz artificial fluorescente de cocina




7.    Luz artificial de incandescencia




8.    Luz artificial halógena




9.    Luz artificial bajo consumo cálida





Bibliografía

Lovell, Ronald P., Zwahlen, Fred C. y Folts, James A. “Manual completo de fotografía”. Celeste. Madrid, 1998.

Yot, Richard.”Guía para usar la luz”. Blume, 2011.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Control de la luz: Bodegón





Bodegón barroco, de M. Mtz. de Antoñana


El dominio de la luz es un requisito previo al control del resultado final de la fotografía.
D. Bailey, citado por D. Präkel en: “Iluminación”. Blume, Barcelona, 2007.


El ejercicio no presencial número 04) de la asignatura ha consistido en realizar individualmente un análisis comparado del claroscuro fotográfico obtenido en un bodegón iluminado con el triángulo básico de la iluminación, expuesto bajo condiciones objetivas de medición fotométrica.

Para ello, hemos tenido que seguir los pasos que se detallan a continuación. Primeramente, en equipo, tomamos la medición fotométrica del bodegón iluminado sobre las cartas negra mate, gris Kodak del 18% y blanca mate.

Cada componente del equipo realizó con su cámara (en mi caso, la Canon EOS 400D) las correspondientes fotografías en color en RAW, con el par escogido de entre los resultados que ofrecía el fotómetro. Para el trabajo definitivo elegí: f:8 – 1/8 para la fotografía en clave alta, f:8 – 1/30 para la fotografía en clave media y f:8 – 1/80 para la fotografía en clave baja, con un ISO de 100. La que tomé en clave baja es, precisamente, la fotografía que ilustra esta entrada del blog porque, pese a la falta de detalle en los negros, presenta una cualidad de claroscuro que recuerda los bodegones del siglo XVI.

Paralelamente a las tomas, anotamos los datos técnicos que intervinieron en las mismas, datos que tuvimos en consideración en el posterior análisis comparativo. Las distancias de las luces y de la cámara al bodegón y al fondo se detallan en el Power Point que se encuentra al final de esta entrada.

Convertimos las fotografías en color a blanco y negro, siguiendo todos las mismas pautas: mediante Imagen > Ajustes > Blanco y negro y ajuste fino por colores para la fotografía en clave media, de modo que extrajéramos las mayor cantidad de grises, y con  Modo > Color Lab y con la capa de ajuste de mezclador de canales con opción de monocromo para las fotografías en clave alta y baja.

El cometido posterior fue individual, y consistió en dibujar los diferentes grises del claroscuro obtenido sobre un papel vegetal superpuesto a cada fotografía para, posteriormente, comparando los resultados con una escala de grises equivalente al sistema de zonas de A. Adams, analizar los resultados de las diferentes mediciones y explicar las repercusiones visuales de cada toma atendiendo a la escala tonal y a la representación del claroscuro.

Todo el trabajo descrito aquí lo incluimos en un Power Point individual, cuya copia entregamos al profesor y que se puede descargar desde el siguiente enlace: