jueves, 24 de octubre de 2013

Robótico mural fotográfico





Arte Robótico, fotografía de M. Mtz. de Antoñana


La relación del público con robots de diferentes tipos, mezcla de fascinación y temor, implica en aspectos emocionales, políticos y sociales inexplorados, particularmente aquellos comprendidos en el contexto del arte contemporáneo. El arte de robótica introduce el problema del modelaje del comportamiento (el arte crea no sólo una forma sino un comportamiento) y torna posibles situaciones interactivas sin precedentes en espacios físicos o telemáticos (el objeto percibe al espectador y el ambiente).
E. Kac: “Telepresencia y bioarte: interconexión en red de humanos, robots y conejos”, Cendeac, Murcia, 2010.


El ejercicio no presencial número 02) de la asignatura ha consistido en realizar cooperativamente un mural fotográfico analógico de 1,20 x 1,20 m. El mural debía contener una colección de 12 fotografías analógicas relacionadas con otras tantas obras de alguna rama del arte tecnológico. Incluía, también, la elaboración de un dossier en el que se expusiera, analizara y valorara la realización del mismo.

Nuestro grupo (Lucía, Alexandre, José Antonio, Iñaki y yo misma) decidió trabajar sobre el Arte Robótico. Alumnos del primer curso del Grado, nuestro background sobre el tema era muy limitado, así que la tarea de documentación resultó ser un episodio laborioso.

En esta primera fase fue providencial el hallazgo de un artículo del artista E. Kac. Se trataba de un capítulo de su libro “Telepresencia y bioarte: interconexión en red de humanos, robots y conejos” –que se encuentra en internet bajo el título “Origen y desenvolvimiento del arte robótico”- en el que se detallan los principales hitos de este arte organizados no sólo cronológica sino también conceptualmente.

Y ese es, a nuestro entender, el punto fuerte del escrito: no se trataba de hacer una relación de obras que hubieran utilizado la figura robótica como un trasunto de lo humano (el cyborg) o de cualquier otro ser natural, sino de mostrar propuestas artísticas que, por el modo en que se han materializado, ofrecen al espectador una nueva forma de acercarse a lo tecnológico y, por ende, de descubrir el papel que ello tiene en el ámbito social y en el ideológico. Así, los primeros balbuceos de los años 60 dieron paso a máquinas muy elaboradas que han ido encontrando su mejor forma de exhibición en performances  y obras colaborativas en las que la presencia de los observadores/participantes ya no es crucial para su desenvolvimiento.

E. Kac, y nosotros con él, teorizó sobre tres direcciones que han tomado las propuestas de Arte Robótico desde sus comienzos a la actualidad (momento en el que él mismo es un destacado creador, dentro de la rama de la “telepresencia”). A estas vías las hemos denominado en nuestro trabajo “Robot y Telecomunicaciones”, “Robots Híbridos” y Robots con personalidad reactiva”.

Uniendo esta tríada a la ordenación cronológica, el mural se convirtió en una esquema de 3 x 4 fotos, que debía ser “leído” desde abajo –los orígenes- hacia la parte superior, en donde se encontraban las obras más complejas visual y conceptualmente. Cada una de las 12 fotos contenía, como exigía el ejercicio, una imagen analógica que hacía referencia a cada una de las 12 obras seleccionadas por el grupo.

La referencia primordial fue la propia imagen, así "The Third Hand" se ha mostrado mediante un brazo; "House Plants", con plantas y "Alice Sat Here", por ejemplo, con una silla de ruedas. En otras fotografías, sin embargo, la referencia ha sido el concepto de la obra, como en el caso de “Ornitorrinco” -del que se han realizado instalaciones que lo han llevado a viajar por todo el mundo-, que en nuestro mural ha sido representado por una vaca del grupo viajero “Cow Parade”.

Sobre cada una de las imágenes que componían esta base analógica del mundo no-máquina aplicamos un acetato transparente con el dibujo de ruedas dentadas y cables que aludían a la naturaleza robótica de la obra original para, por una parte exteriorizar su ser-máquina; y, por otra como elemento unificador de las imágenes entre sí y del bastidor de cables en el que se presentaron.


Los pormenores relativos a la realización de nuestra obra, así como las referencias que hemos utilizado y la valoración de lo que de este proceso ha supuesto para el grupo en cuanto logro de objetivos y aprendizaje quedan registrados en el dossier que puede ser descargado de este enlace:

DOSSIER (pdf, 660 Kb)

En él se cumple perfectamente la circunstancia de que el resultado final es mejor que la suma de los esfuerzos individuales.

miércoles, 23 de octubre de 2013

En la era de la reproductibilidad técnica del arte



La directora D Arzner, vía http://cortosdeideas.wordpress.com/pioneras-del-cine/



Por primera vez en la historia universal, la reproductibilidad técnica emancipa a la obra artística de su existencia parasitaria en un ritual. La obra de arte reproducida se convierte, en medida siempre creciente, en reproducción de una obra artística dispuesta para ser reproducida. (…) Pero en el mismo instante en que la norma de la autenticidad fracasa en la producción artística, se trastorna la función íntegra del arte. En lugar de su fundamentación en un ritual aparece su fundamentación en una praxis distinta, a saber en la política.
Benjamin, Walter. “La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica”, en Discursos interrumpidos I. Taurus, Madrid, 1973, p. 27-28

                                                                      

Cuando W. Benjamin escribe en 1936 sus tesis sobre “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” [así dejó Jesús Aguirre la “reproducibilidad” para la Historia de la Filosofía], da cuenta de que, para el año 1900, la evolución del arte había alcanzado un punto en el que la reproducción técnica ya había conquistado un puesto específico entre los procedimientos artísticos.

Las nuevas formas de producción capitalista alteraron tanto los métodos de producción (seriación, experimentación, procedimiento de ensayo/error) del arte como sus objetivos: El valor de la obra de arte deja de ser cultural –la autenticidad- y se convierte en valor de exhibición ante un público crítico, que no muestra recogimiento, sino dispersión.

La Revolución Industrial fue el detonante de esta alteración de la infraestructura con sus subsecuentes cambios en la estructura y la superestructura; pero en el cambio del siglo XIX al XX se da un nuevo salto (que algunos denominan “Segunda Revolución Industrial”) merced a la producción en serie y a la automatización, al uso de nuevas fuentes energéticas -como el petróleo y la electricidad- y al desarrollo del motor de explosión. Esto, junto con el impulso de las comunicaciones que de ello se derivó, produjo ineludiblemente una nueva relación del arte con la tecnología. Es el momento del nacimiento del cine, que el propio Benjamin considera el epítome del nuevo arte definido por su reproductibilidad técnica.

Así las cosas, se plantea en clase el siguiente ejercicio:

"Elaborar un diagrama visual que muestre los cambios ocurridos en el paso del siglo XIX al XX, tanto en el campo científico como en el social y económico, así como en las humanidades (filosofía, literatura y artes, en general)."

Y esta es la propuesta, en “modo marxista” en honor a Benjamin: