La relación del público con robots de
diferentes tipos, mezcla de fascinación y temor, implica en aspectos
emocionales, políticos y sociales inexplorados, particularmente aquellos
comprendidos en el contexto del arte contemporáneo. El arte de robótica
introduce el problema del modelaje del comportamiento (el arte crea no sólo una
forma sino un comportamiento) y torna posibles situaciones interactivas sin
precedentes en espacios físicos o telemáticos (el objeto percibe al espectador
y el ambiente).
E.
Kac: “Telepresencia y bioarte: interconexión en red de
humanos, robots y conejos”, Cendeac, Murcia, 2010.
El
ejercicio no presencial número 02) de la asignatura ha consistido en realizar cooperativamente un mural fotográfico
analógico de 1,20 x 1,20 m. El mural debía contener una
colección de 12 fotografías analógicas relacionadas con otras tantas obras de
alguna rama del arte tecnológico. Incluía, también, la elaboración de un
dossier en el que se expusiera, analizara y valorara la realización del mismo.
Nuestro grupo (Lucía, Alexandre, José
Antonio, Iñaki y yo misma) decidió trabajar sobre el Arte Robótico. Alumnos del
primer curso del Grado, nuestro background
sobre el tema era muy limitado, así que la tarea de documentación resultó
ser un episodio laborioso.
En esta primera fase fue providencial el
hallazgo de un artículo del artista E. Kac. Se trataba de un capítulo de su
libro “Telepresencia y bioarte: interconexión en red de humanos, robots y
conejos” –que se encuentra en internet bajo el título “Origen y desenvolvimiento
del arte robótico”- en el que se detallan los principales hitos de este arte organizados
no sólo cronológica sino también conceptualmente.
Y ese es, a nuestro entender, el punto fuerte del
escrito: no se trataba de hacer una relación de obras que hubieran utilizado la
figura robótica como un trasunto de lo humano (el cyborg) o de cualquier otro
ser natural, sino de mostrar propuestas artísticas que, por el modo en que se
han materializado, ofrecen al espectador una nueva forma de acercarse a lo tecnológico
y, por ende, de descubrir el papel que ello tiene en el ámbito social y en el
ideológico. Así, los primeros balbuceos de los años 60 dieron paso a máquinas
muy elaboradas que han ido encontrando su mejor forma de exhibición en
performances y obras colaborativas en
las que la presencia de los observadores/participantes ya no es crucial para su
desenvolvimiento.
E. Kac, y nosotros con él, teorizó sobre tres
direcciones que han tomado las propuestas de Arte Robótico desde sus comienzos
a la actualidad (momento en el que él mismo es un destacado creador, dentro de
la rama de la “telepresencia”). A estas vías las hemos denominado en nuestro
trabajo “Robot y Telecomunicaciones”, “Robots Híbridos” y Robots con
personalidad reactiva”.
Uniendo esta tríada a la ordenación cronológica, el
mural se convirtió en una esquema de 3 x 4 fotos, que debía ser “leído” desde
abajo –los orígenes- hacia la parte superior, en donde se encontraban las obras
más complejas visual y conceptualmente. Cada una de las 12 fotos contenía, como
exigía el ejercicio, una imagen analógica que hacía referencia a cada una de
las 12 obras seleccionadas por el grupo.
La referencia primordial fue la propia imagen, así "The
Third Hand" se ha mostrado mediante un brazo; "House Plants",
con plantas y "Alice Sat Here", por ejemplo, con una silla de ruedas.
En otras fotografías, sin embargo, la referencia ha sido el concepto de la obra,
como en el caso de “Ornitorrinco” -del que se han realizado instalaciones que
lo han llevado a viajar por todo el mundo-, que en nuestro mural ha sido representado
por una vaca del grupo viajero “Cow Parade”.
Sobre cada una de las imágenes que componían esta
base analógica del mundo no-máquina aplicamos un acetato transparente con el
dibujo de ruedas dentadas y cables que aludían a la naturaleza robótica de la
obra original para, por una parte exteriorizar su ser-máquina; y, por otra como
elemento unificador de las imágenes entre sí y del bastidor de cables en el que
se presentaron.
Los pormenores relativos a la realización de
nuestra obra, así como las referencias que hemos utilizado y la valoración de
lo que de este proceso ha supuesto para el grupo en cuanto logro de objetivos y
aprendizaje quedan registrados en el dossier que puede ser descargado de este
enlace:
DOSSIER (pdf, 660 Kb)
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jueves, 24 de octubre de 2013
Robótico mural fotográfico
miércoles, 23 de octubre de 2013
En la era de la reproductibilidad técnica del arte
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Por primera vez en la historia universal, la reproductibilidad técnica emancipa a la obra artística de su existencia parasitaria en un ritual. La obra de arte reproducida se convierte, en medida siempre creciente, en reproducción de una obra artística dispuesta para ser reproducida. (…) Pero en el mismo instante en que la norma de la autenticidad fracasa en la producción artística, se trastorna la función íntegra del arte. En lugar de su fundamentación en un ritual aparece su fundamentación en una praxis distinta, a saber en la política.
Benjamin, Walter. “La
obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica”, en Discursos
interrumpidos I. Taurus, Madrid, 1973, p. 27-28
Cuando
W. Benjamin escribe en 1936 sus tesis sobre “La obra de arte en la época de su
reproductibilidad técnica” [así dejó Jesús Aguirre la “reproducibilidad” para
la Historia de la Filosofía], da cuenta de que, para el año 1900, la evolución
del arte había alcanzado un punto en el que la reproducción técnica ya había
conquistado un puesto específico entre los procedimientos artísticos.
Las
nuevas formas de producción capitalista alteraron tanto los métodos de
producción (seriación, experimentación, procedimiento de ensayo/error) del arte
como sus objetivos: El valor de la obra de arte deja de ser cultural –la
autenticidad- y se convierte en valor de exhibición ante un público crítico,
que no muestra recogimiento, sino dispersión.
La
Revolución Industrial fue el detonante de esta alteración de la infraestructura
con sus subsecuentes cambios en la estructura y la superestructura; pero en el
cambio del siglo XIX al XX se da un nuevo salto (que algunos denominan “Segunda
Revolución Industrial”) merced a la producción en serie y a la automatización,
al uso de nuevas fuentes energéticas -como el petróleo y la electricidad- y al
desarrollo del motor de explosión. Esto, junto con el impulso de las
comunicaciones que de ello se derivó, produjo ineludiblemente una nueva
relación del arte con la tecnología. Es el momento del nacimiento del cine, que
el propio Benjamin considera el epítome del nuevo arte definido por su
reproductibilidad técnica.
Así
las cosas, se plantea en clase el siguiente ejercicio:
"Elaborar
un diagrama visual que muestre los cambios ocurridos en el paso del siglo XIX
al XX, tanto en el campo científico como en el social y económico, así como en
las humanidades (filosofía, literatura y artes, en general)."
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